Nuestras mochilas siempre están y estarán en nuestras vidas,
ya es hora de deshacerse de las las mochilas de recuerdos y
del dolor que en su momento te dejaron con el corazón destrozado.
Hay que saber tirarla a un lugar donde no la encuentres. O a su
defecto, guardarlas en el fondo de tu corazón, porque no se puede
vivir sin pasado pero de ti depende que ese pasado lo tomes como
experiencia y no lo hagas parte de tu vida hoy mismo.
Da un descanso a lo que quedó atrás y no fue grato para tu vida.
¿Para qué recordarle hoy? ¿Qué ganas con ello? Mejor guárdalo como
en un rincón del alma… porque cuando piensas en ello duele y aún
lo sientes en tu piel. ¡Olvídalo, eso fue AYER!
En nuestro interior siempre llevaremos mochilas en las que guardamos
alegrías, ilusiones, penas y todos los sentimientos que nuestro corazón
un día albergó. Algunas son bonitas y llenas de amor, pero al fin y al
cabo también son mochilas y también pesan. Y entre una mochila y la otra,
vivimos la vida agobiados por el ayer, miedosos por el futuro, con demasiado
peso para nuestras vidas.
APRENDE A VIVIR ESTE DIA
-No habrá otro igual-
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